Comer rico está de moda. Y no hace falta reservar una mesa con semanas de anticipación. Los porteños se entusiasman con un buen espresso, hacen fila por una milanesa, vuelven a pedir aquellos cócteles de los años 50 y 60 que reaparecen en las barras y se tientan con macarons que entran por los ojos. Los viejos cafés conviven con los de especialidad, los bodegones son revisitados por nuevas generaciones, la milanesa se vuelve gourmet sin perder su espíritu popular, y una salida puede empezar con ramen y terminar con un vermú o una trufa de chocolate.
Las ferias y espacios a cielo abierto que por unas horas funcionan como enormes patios de comidas son un boom. Probar platos de alta gastronomía a precios razonables es el atractivo principal, aunque no el único; también se transformaron en lugares de encuentro y experiencia para toda la familia, lo que los convierte en una de las salidas más elegidas. El primer fin de semana de septiembre será una buena muestra: milanesas, pastelería, café, cocinas del mundo y una semana entera dedicada a descubrir qué se está tomando en las barras porteñas.
Milanesas y delicatessen
En el Hipódromo de Palermo (Av. del Libertador y Dorrego), el Festival de la Milanesa reunirá el sábado 5 y el domingo 6, de 12 a 20, 35 puestos y food trucks con más de cien versiones de uno de los platos del ADN argentino. Habrá milanesas de entraña, nalga, peceto, matambre, tapa de asado y ojo de bife; napolitanas, a caballo, fugazzeta o a la suiza, además de alternativas de pollo, pescado, seitán y gárgolas.
Entre tanta reinvención sobrevive un clásico que admite pocas discusiones: el sándwich de milanesa tucumano. "Durante mucho tiempo fue un clásico de los bodegones y hoy se está cuidando más el producto, el pan, la cocción y la identidad", cuenta Tomás Alurralde, dueño de San Guchero. Su mirada viene de Tucumán, donde el sanguche "es casi una institución".
Muy cerca, en La Rural —el sábado 5 y el domingo 6, de 12 a 20 y con entrada gratuita— Food Fest reunirá algunas de las tendencias que cambiaron el mapa local. Convivirán carnes asadas y achuras con ramen, sushi, ceviches, shawarma, cocina coreana y peruana. También, vinos, sidras, vermú y coctelería completarán la propuesta.

El dulce es tendencia
El costado más goloso estará a pocos metros. La Expo Cupcakes, Pastelería y Repostería celebrará su 31ª edición —el 5 y el 6 de septiembre, de 13 a 20, también en La Rural— con más de 70 puestos que mostrarán un universo convertido en fenómeno creativo, económico y visual. Tortas, cupcakes, cookies, bombones y macarons conviven con técnicas sofisticadas y emprendimientos que muchas veces nacen en una cocina doméstica.
"Cada vez estoy más sorprendida por el boom de la gastronomía, la pastelería y la alfajorería", dice a LINDA la chef y docente Mirta Carabajal. Y señala otra cara del fenómeno: la posibilidad de aprender, producir desde casa y transformar una afición en una salida laboral. Roberto Goñi, precursor latinoamericano del trabajo artístico con caramelo, aporta otra mirada: "La pastelería siempre fue la acompañante silenciosa de la gastronomía. Pero es mucho más artística que la cocina". Especialista en transformar caramelo en moños, globos o frutas huecas, realizará una gran pieza íntegramente con ese ingrediente.
Mariana Corbetta llevará el espectáculo todavía más lejos: construirá un árbol de chocolate giratorio de 2,10 metros, cargado de macarons y bombones. El público podrá llevarse uno de sus "frutos". Además dará una clase de trufas, con versiones de limoncello, estilo Ferrero y con cointreau líquido.

De la taza a la copa
El café también tiene su fiesta. Cafecito BA se realizará el sábado 5, de 10:30 a 19, y el domingo 6, de 10:30 a 18, en la Plaza de las Naciones Unidas, junto a la Floralis Genérica (Av. Figueroa Alcorta 2901). Habrá 22 puestos de cafeterías de la Ciudad, con distintas variedades de café, propuestas dulces y saladas, sándwiches y opciones para el mediodía.
La experiencia irá bastante más allá de la taza: habrá shows, DJ sets, cine al aire libre, un espacio de biblioteca con sillones y hasta lectura de la borra del café. Una postal de cuánto cambió el consumo: pedir un espresso, hablar de molienda o elegir un método de filtrado dejó de ser cosa de especialistas. El café de especialidad se hizo masivo y, al mismo tiempo, actualizó una costumbre que los porteños conocen de memoria: encontrarse frente a una taza.



Y, cuando cae el sol, la taza deja lugar a la copa. Del 6 al 12 de septiembre se realizará la Bs As Cocktail Week, organizada por la Cámara Argentina de Bares de Coctelería (CABARCO). La apertura será el domingo 6 en el Parque de Innovación (Av. Guillermo Udaondo 1003-1133), con la competencia Spirit Me Up!, charlas, masterclasses y Cocktail Fest.
"La coctelería argentina está viviendo un momento único", resume Eduardo Demaestri, presidente de la Cámara. Durante siete días, vermú, aperitivos y clásicos de barra regresan junto con las creaciones de nuevos bartenders. La coctelería juega con esa mezcla de novedad y nostalgia que atraviesa el nuevo gusto porteño.



